Cuando voy al cine lo único que me preocupa es tener que videar una película estúpida. Esa valoración la merecen filmes que por lo general suelen identificarse como "comerciales". Por ejemplo, la última de Eddy Murphy, o kun fu panda, o alguna de esas cosas que buscan la risa o el horror fácil. No las trago. Por el contrario tengo una mejor forma de elegir que quiero ver, salvo que sea de algún director en especial, mi único método es apostarle al azar. Nada mejor que no saber de que se trata lo que vas a ver durante las próximas dos horas, me siento horriblemente satisfecho cuando proyectan filmes de festivales refriteros y sin conocer qué diablos es lo que comenta la crítica, sencillamente entrar y descubrir. No las he contado con exactitud, pero un sondeo me indica que me ha ido mejor aplicando este modus operandi a diferencia de entrar y pagar la cuota máxima del boleto y salir estafado con las mierdas que enlatan los gringos para consumo mundial.
Buena apuesta fue videar "La vida de los otros", curiosamente no recuerdo una que me haya aburrido en estos días. Volveré sobre esto.
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